lunes, 21 de marzo de 2016

El destino me llevó al Amazonas (Parte 1 de 2)


Pasaban los días de Febrero del año pasado y no tenía idea dónde podría estar viviendo el mes siguiente. Estaba a la espera de una respuesta que podía cambiar mi vida, y que implicaba dejar todos mis asuntos en orden y dejar el país en una semana. Estaba optimista... y ansiosa. Poco a poco fui tratando de crear las condiciones para que todo fluyera, -debo hacer que las cosas pasen, pensaba- y estaba concentrando toda mi energía para que sucediera.

Eran momentos de mucha incertidumbre, esperanza y estrés, así que pensé en un Plan B en caso de que no saliera todo como estaba planeado: "Si no sale lo de la beca, -le dije a Javi- quiero ir a conocer el Amazonas". De esta manera, tendría algo en qué ocupar mi mente y dejar a un lado la frustración que me generaría no haber sido seleccionada. Era una decisión tomada.

Llegó marzo, y con él, el día de conocer el resultado de la convocatoria. Un correo muy temprano en la mañana (y algo confuso) determinó el camino que iba a seguir en el futuro cercano.

- Espera, ahí dice que eres admitida ¡Felicitaciones!
- Si, sí fui admitida, pero sin beca... Eso es lo mismo que nada.
- Ah ya veo... sí! qué mal... ¿Y no hay forma de aprovechar la admisión?
- No, me tocaría endeudarme un montón y pues no, no lo logro.
- Ni modo, no te desanimes, será para la próxima.

Estaba digiriendo la noticia, aterrizando a la realidad y trayendo al presente mi imaginación, que llevaba viviendo en una ciudad a 4661 kilómetros de distancia, cuando recibí un mensaje por Whatsapp. Era Javi, con una nota alentadora. Me había enviado al correo electrónico un cupón de "Qué buena compra" con una oferta atractiva para viajar al Amazonas, a muy bajo precio.

Pues bien, era momento de ejecutar el plan. El cupón era ofrecido por On Vacation, y costaba $520.000 por persona incluyendo tiquetes aéreos, alojamiento por 5 días en una reserva peruana llamada Irapay (en hamacas, no incluía comida) y dos toures, uno a "Puerto Alegría" y otro a una comunidad indígena. Aunque no somos del tipo de viajeros que usa agencias de viajes, el precio era inmejorable y no contábamos con mucho presupuesto, así que decidimos comprarlos y probar suerte.

Una vez compramos los cupones, era necesario programar la fecha de viaje (que, por supuesto, no podía ser programado en la considerada "temporada alta") que, tras cuadrar con la agencia de viajes, fue agendado del 15 al 20 de mayo. Sólo restaba esperar.

Puerto de Leticia, 16 de Mayo de 2015
Este era un viaje diferente a los demás que había hecho: no había que planear rutas, buscar hospedajes, cosas para hacer... Por eso, esta nota no puede ser catalogada una guía de viaje, sólo es un diario de visita a uno de los sitios más extraordinarios que he tenido la oportunidad de conocer. También relataré la experiencia de viaje con OnVacation.

Garza navegando en el Río Amazonas, Mayo de 2015
Por fin se había llegado el día y estábamos alistando todo lo necesario para nuestra aventura. De acuerdo a algunos consejos de viajeros que habían estado en el Amazonas, no podía faltar un buen repelente (nosotros compramos el Stay Off Xtreme Conditions, el cual funcionó bastante bien), bloqueador solar, ropa fresca pero que tape la mayor cantidad de piel (camisas manga larga y pantalones) y gorras. Adicionalmente, y teniendo en cuenta que no contábamos con tiempo en Leticia para abastecernos de víveres para cocinar, decidimos llevarlos desde Bogotá.

Con las maletas listas y llenas de expectativas, llegamos al Aeropuerto El Dorado a las 9:00 pm. Viajamos en un vuelo chárter de Avianca, y según políticas de la agencia OnVacation, debíamos estar por lo menos 4 horas antes del despegue. Nos pareció un tiempo de espera excesivo, pero atendimos todas las recomendaciones. Hicimos check-in, comimos algo, y pasamos el tiempo dando vueltas por las tiendas del aeropuerto. Finalmente, a la 1:30 am del 16 de mayo de 2015 tomamos el vuelo hacia Leticia.

Llegamos a nuestro destino en horas de la madrugada. El Aeropuerto de Leticia es pequeño y parece sucumbir ante una horda de turistas provenientes de este vuelo charter. Primero, tuvimos que hacer una fila para pagar la Tarjeta de entrada a Leticia ($18.000) y posteriormente nos ubicamos en la sala de espera, aguardando el transporte que nos llevaría al hotel donde dormiríamos algunas horas. Como todo en los tours, es cuestión de paciencia. Lista en mano, las personas de la agencia fueron llamando una por una a las personas para ubicarlas en los buses. Llegó nuestro turno y fuimos hospedados en el hotel Madre Selva.

Barcas en el Puerto de Leticia
Casas en el Puerto de Leticia
A las 7 de la mañana estábamos con nuestras mochilas al hombro y listos para alojarnos en el lugar que sería nuestra morada por los próximos 5 días. El transporte de la agencia nos dejó cerca al puerto de Leticia, el río en esa época estaba crecido por las lluvias, y el puerto se encontraba inundado. Caminamos hacia un barco enorme que nos llevaría al hotel Amazon, que queda aproximadamente a 20 minutos del puerto, adentrándonos a través del majestuoso Amazonas. Era un día opaco y que amenazaba con dejar caer unas cuantas gotas del cielo.
Puerto de Leticia



Habían pasado unos cuantos minutos cuando ya estábamos admirando el Amazonas en todo su espendor y el cielo se estaba despejando para mostrarnos su infinito azul adornado de hermosos nubarrones. Después entendería que el Amazonas me mostraría los cielos más hermosos que jamás haya contemplado.




Llegada al Hotel Amazon

Eran aproximadamente las 9 de la mañana cuando llegamos al Hotel Amazon, lugar donde se quedarían la mayoría de los turistas (o eso pensábamos hasta ahora). Nos recibieron muy amablemente unos integrantes de la comunidad indígena Yaguas y nos pintaron la cara en señal de bienvenida. Con tantas personas alrededor (aproximadamente 200) era un poco caótica la logística, ellos tenían que escuchar una charla, y hacer check-in en la recepción. Como nosotros estábamos de paso (o eso creíamos) aprovechamos para desayunar y conocer el hotel.

Hotel Amazon, de OnVacation

Al lado de la piscina



Gran parte del hotel estaba inundado

Ya habían pasado alrededor de 2 horas y no sabíamos en qué momento debíamos embarcar para irnos a Irapay e instalarnos en nuestro hospedaje, por lo cual decidimos ir a preguntarle al personal de la recepción. Ellos estaban más sorprendidos que nosotros; resulta que éramos las dos únicas personas en ese vuelo chárter que habíamos comprado ese plan, y, para colmo de males, la reserva estaba inundada y no habían habitaciones en el hotel Amazon. Total, nos ofrecieron quedarnos en el hotel durante el día y devolvernos a Leticia donde nos ofrecerían comida y hospedaje, y al otro día nos ubicarían en el Amazon. La propuesta nos pareció buenísima, ya que teníamos acceso a la comida tipo buffet que ofrecía el hotel y a barra libre de bebidas de 11 de la mañana hasta la hora de partida a Leticia (la última lancha sale hacia la capital del Amazonas a las 5 pm, posteriormente el río no es navegable). ¡Perfecto!, pensamos, y nos dedicamos a disfrutar del sol, la piscina y las bebidas durante el día.

Hay muchos gatos en el hotel como "control de plagas natural". Son mininos muy consentidos

Una garza visitando la piscina ;)

El primero de varios atardeceres hermosos que nos regalaría este lugar
Llegamos al puerto de Leticia aproximadamente a las 6pm, nuevamente con mochilas al hombro, y al no ver a nadie de la agencia decidimos ir hacia la oficina, la cual se encontraba cerrada. No teníamos idea qué hacer o dónde íbamos a dormir, y lo único que se nos ocurrió fue volver al hotel donde nos habían alojado la noche previa, así que tomamos un motocarro y llegamos al hotel justo cuando una funcionaria de OnVacation estaba saliendo de él. Para hacer corto el cuento, hubo falta de logística y en Leticia no tenían idea que volvíamos a hospedarnos allí, pero la funcionaria (por cierto, también se llama Mónica) fue muy diligente y amable, nos consiguió habitación y nos programó alimentación para esa noche.

...Aqui começa o Brasil...
Frontera entre Leticia y Tabatinga
Ya acomodados, decidimos hacer un tour por Tabatinga, con un conductor de motocarro que nos cobró $30.000 por darnos un pequeño tour por Tabatinga y Leticia.
Javi en la frontera Colombia - Brasil
Compramos unas cervezas (la tasa de cambio en esa época era 1 real = 1.000 COP) y volvimos al hotel a descansar. Tabatinga es mucho más ordenado y bonito que Leticia, vale la pena darse la vuelta por allá y conocer. Pese a los inconvenientes presentados con la agencia, estábamos pasando un muy buen momento y estábamos abiertos a acomodarnos a las circunstancias, esa noche descansamos y nos preparamos al día siguiente para esperar con paciencia lo que determinara la agencia. (Continúa...)



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