domingo, 9 de diciembre de 2012

Dar es dar



En esta, nuestra sociedad capitalista, generalmente compartimos algo y esperamos recibir algo a cambio, como en el trueque; sólo que extendimos esta concepción económica a todos los ámbitos de nuestra vida. Consideramos que dar sin recibir nada a cambio es perder, ya que le ponemos un valor a todo lo que tenemos para ofrecer: si no percibimos una recompensa, nuestras reservas de lo que tenemos para ofrecer se ven mermadas. Esta es una época de consumismo desaforado de cosas materiales, pero valdría la pena detenerse a pensar en la tranquilidad que nos brindaría el hecho de dar sin esperar nada a cambio, y adicionalmente que hay ciertas cosas que no se agotan ni que perdemos en parte cuando las compartimos, así no recibamos nada en contraparte. Siempre he encontrado una gran fascinación por el fuego, en parte por que ilustra exactamente lo que quiero expresar en este post; ¿Han visto cómo una fogata es capaz de encender otras llamas sin mermar la propia, e incluso se alimenta de otras llamas que se junten con ella?

Sería maravilloso poder compartir de la misma manera que hace el fuego, regalos intangibles como la generosidad, el amor, la amistad, el tiempo, el conocimiento, entre otros; así nadie nos quedaría debiendo nada. Lastimosamente, la coherencia entre lo que se dice, se hace, se entrega y se espera es de las cosas que más me ha costado trabajo lograr en mi vida; e inevitablemente muchas de las veces espero recibir cierta respuesta al momento de entregar algo. Sin embargo, la lucha continúa.





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